Muchas personas se preguntan si el cartílago realmente se regenera. La respuesta es un rotundo . A pesar de que al cartílago no llegan vasos sanguíneos, nervios ni vasos linfáticos, éste se nutre gracias a la microcirculación y por lo tanto, es capaz de regenerarse. Si bien es cierto que dicha evolución es más lenta que otras partes del cuerpo, los síntomas de dolor pueden empezar a ser aliviados con rapidez en los casos más leves.

Los que más sufren de estas dolencias son las personas de edad avanzada y los deportistas, los cuales tienen un alto desgaste en las articulaciones, las más comunes en rodillas, tobillos y espalda. En general hay poca cultura de prevención de estos problemas hasta que no aparecen los primeros síntomas de dolor. Una articulación sana debe estar bien lubricada para evitar un desgaste prematuro del cartílago, sobretodo, si la actividad física es alta. Según la comunidad científica, los cuatro nutrientes más beneficiosos para articulaciones son la condroitina, la glucosamina, el metilsulfonilmetano (MSN) y el Celadrin.

Cuando el problema es más grave, se puede recurrir complementariamente a los muy escuchados Factores de Crecimiento. Es un procedimiento algo costoso (desde 150 a 300 euros aprox.) en el cual el paciente es sometido a una extracción de sangre, ésta es tratada en un dispositivo especial que aísla las plaquetas y vuelve a ser inyectada pero esta vez en la articulación dañada.

En cualquier caso, nuestra recomendación es que si tienes una vida activa, evites problemas usando productos que lubriquen y desinflamen las articulaciones, siempre de modo lo más natural posible para no dañar otros órganos como por ejemplo el hígado cuando se abusan de las pastillas. Por ello recomendamos Agel FLX, el cual no en vano ha sido premiado en Estados Unidos como finalista al producto del año en los prestigiosos American Business Awards.


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